lunes, 2 de abril de 2012

CRÓNICA DE CRÓNICA DE UNA HUELGA ANUNCIADA


No son hinchas del Osasuna, sino huelguistas del 29M
29M, la huelga de los que no sabemos qué hacer, del desánimo, de la frustración, de la indefensión. Una huelga a lo loco, a lo desesperado, en la que de antemano se sabe que no hay ninguna esperanza. Las personas se movilizan con el único deseo de que se les vea, de que se sienta su presencia, que se note que estamos y que contamos. Lo malo del caso es que esto ya lo sabe quien lo tiene que saber, que no es otro que el que ya contaba con ella.
Los “representeros” políticos, por su parte, siempre por su parte, para eso son políticos, hacen lo que quieren hacer, o sea, lo contrario de lo anunciado y de ese burro no hay quien los baje, del burro de abajo me refiero. Y nos dicen con la boca pequeña; pero llena que están dispuestos a negociar, a la vez que anuncian que del burro, de su burro no se bajan. Y dicen que podemos negociar sobre la Reforma Laboral, su Reforma Laboral, no la nuestra; pero siempre y cuando se acuerde lo que ellos han propuesto.
Por otro lado, los “sindicateros” de nuestra política social, es decir los que dicen que representan al obrero, hinchan sus plumones ante el gobierno de turno, a sabiendas que lo único que se va a conseguir es el descuento en nuestros sueldos, que no en los suyos, que para eso son sindicateros, y es que ese día sí, ese día trabajan, lo que quizás no deberían cobrar es el resto de los días que no hay huelga. Parece que me estoy pasando con estos pobres y sacrificados hombres y mujeres de nuestro síndico; pero que sepáis que yo estoy en un sindicato y estoy en un comité de empresa; pero no he estado ni estaré nunca liberado y que estoy totalmente en contra de esta figura. La situación del obrero español es aún más triste desde la consideración de la división sindical, sindicatos mayoritarios por un lado, sindicatos alternativos por otro, sindicatos corporativistas por otro y no digamos si contamos las corrientes internas de cada uno de estos. Tras esto creo que mi mejor representante sindical soy yo mismo y creo que por desgracia para unos y por suerte para otros esto es una realidad extensible a la mayor parte de la población de nuestro país. En este contexto social, el ciudadano está perdido en la inmensidad sindical, desorientado.
Además la politización de los sindicatos mayoritarios, originada por la subvención que reciben del estado o de ciertos partidos, polariza la acción sindical, desvirtuándola y orientándola hacia criterios políticos en lugar de sociales, laborales o sindicales.
Gracias a este conglomerado bananero- politiquero, los sindicatos mayoritarios, el 29M, se juntaron sin mezclarse por un lado, mientras que por otro lado, los sindicatos “alternativos”, (no sé a quien se le ocurriría este nombre; pero queda bien) hacían lo suyo aunque tampoco se mezclaban.
Ante esta situación, como decía mi abuela, el único que tiene algo que perder es poca ropa, siendo poca ropa todo aquel obrero por el que en teoría nos estábamos manifestando, claro, ¡eso sí!, cada uno en su bando. Este poca ropa define tanto al trabajador con suerte, es decir, con trabajo; como al trabajador sin suerte, es decir al parado; ambos constituyentes de eso que no sé bien porqué llaman población activa (aunque estén parados).
El caso, y a lo que vamos, es que la Reforma Laboral, que se hará sí o sí, debería implicar otra reforma, la Sindical. Una Reforma que conduzca a la autogestión de los Sindicatos, siendo un deber y no un derecho el estar sindicado. Así, al no depender de la “pasta sucia” de la política, podrá, la acción sindical, dirigirse hacia su único fin, los derechos y deberes del trabajador que será su afiliado, quien procurará los ingresos que lo mantengan en pie de guerra, sin estar en deuda con ningún otro que no sea este, el obrero.
Creo, que de esta manera, tanto el trabajador como la garantía de sus derechos  estarán más protegidos.
La crisis ha encubierto muchas situaciones de injusticia y ha servido en muchos casos para que los malvados lleven a cabo sus actos más detestables contra el bienestar social. Con el telón de fondo de “La situación económica”, las empresas han desarrollado la mayor tragedia laboral de la Historia en su propio beneficio, a lo cual se suma hoy el Gobierno con su “Famosa” “Reforma”.
No nos debe extrañar esto estando en un país en el que tras aguantar dos legislaturas al Presidente más tonto de nuestra Historia (y mira que los ha habido tontos) y tras quitárnoslo de en medio, vamos y ponemos al que ha sido derrotado en dos ocasiones por el primero. Tras esta reflexión qué podemos esperar.
Sea como sea, esto es lo de menos, lo que debemos considerar en estos momentos es el propio concepto de DEMOCRACIA versus TECNOCRACIA  y el “Estado de las Mayorías Absolutas” versus DEMOCRACIA.
En Democracia, con minúsculas, la que tenemos, o quizás ni eso, un simple espejismo de lo que sería con mayúsculas, más interesada en las cifras del capital, las grandes, que en los criterios del Humanismo de las personas sobre, y digo sobre, las que gobiernan. Además la idea de mayoría absoluta choca frontalmente con la idea de DEMOCRACIA, se trata de un absolutismo encubierto bajo las enaguas de la democracia con minúsculas. Este es el gobierno de unos pocos, la mayoría, sí, es cierto; pero no de todos. En DEMOCRACIA, no debería existir la mayoría absoluta, ni de uno ni de otro signo, ya que en ellas solo se puede negociar lo que dice la parte mayoritaria y desde lo que piensa la parte mayoritaria, es decir, se puede hacer solo eso, discutir; porque hacer, lo que es hacer se hará lo que diga la mayoría absoluta. Esto conduce a una tecnocratización del quehacer político en pro de unos interese marcados por la política dominante por mayoría absoluta, que no serán otros que los del gran Capital, que al fin y al cabo es quien los ha puesto donde están, no nos engañemos.
España es gobernada hoy día por los parámetros e Índices marcados por el GRAN CAPITAL , con el único fin de acumular más y más, por las grandes fortunas que están hundiendo a los helenos en un pozo insalvable. Por esas fortunas que piden a los que no tienen para darle a los bancos de Grecia, que son los que más lo necesitan, que no a las personas.
En conclusión y volviendo a la huelga, si vale para algo es para que reflexionen los que lo tienen que hacer, políticos y sindicatos, y mañana a trabajar, el que tenga suerte, que mañana ya veremos.

Juan Carlos Vázquez

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