martes, 12 de abril de 2016

UN MUNDO POBLADO DE ESTÚPIDOS

Dímelo otra vez, cuando veas mi viejo carro de la compra, guardando puesto en la fila del Refugio, esperando el turno para recibir unos cuantos kilos de alimentos.
Dímelo otra vez, cuando me veas pagar en la caja del supermercado con un ticket de compra cargado con 150 euros para tres meses.
Dímelo otra vez, cuando me veas llorando al ver como mi hijo revuelve entre los posos de calderilla de su hucha, y no pueda sacar de mi bolsillo cinco o diez miserables euros, para darle.
Dímelo otra vez, cuando me encuentre desesperado mirando un teléfono que nunca suena, un teléfono abierto las veinticuatro horas del día esperando que alguien conteste a las cartas enviadas solicitando un puesto de trabajo.
Dímelo otra vez, cuando veas como me increpan algunos vecinos de la comunidad por no pagar las cuotas de mi miserable vivienda.
Dímelo otra vez, cuando veas que no me apetece llegar a casa, aunque esté cansado; pues hace más frío dentro que fuera en la calle.
Dímelo otra vez, aunque me veas sonriendo, es una de las cosas que me queda, la sonrisa. Por eso sonrío, porque eso tengo y no se gasta por mucho que lo use. Las lágrimas tampoco se agotan, también las derramo a placer, soy rico en ellas.
Dímelo otra vez, cuando cada fin de mes te ingresen la nómina en tu puto banco y te mires tu tripa gorda y grasienta, y tu seboso culo de silla de oficina.
Ahora dime, dímelo otra vez, dime que si no trabajo es porque no quiero, que si no trabajo es porque me dan lo que me dan.
Dímelo otra vez, me da igual, tú no me importas, eres un imbécil. Y...dímelo otra vez, no me importa, he aprendido a priorizar unos valores que hacen que quizá sea más feliz que tú, pues lo único que se me ocurre que no tengo es dinero. lo demás lo poseo todo.

Juan Carlos Vázquez

domingo, 3 de abril de 2016

EL LLANTO


Una lágrima se asoma al precipicio de mi rostro, se pasea entre las pestañas como con miedo a caer. 
Se agarra como una babosa a la piel de mi cara, dejando dibujado el camino recorrido; pero inevitablemente, acaba resbalando y precipitándose al vacío. 
Tras ella surgen nuevas gotas líquidas saladas, que con el camino ya trazado por la primera saltan de mis ojos, recorriendo el mismo camino...una tras otra.
La vista se nubla y los ojos enrojecen, no puedo parar. 
Las lágrimas se han revelado contra mi voluntad y se liberan de su encierro.
Ya no hago nada por intentar controlarlas, simplemente las dejo salir.

Juan Carlos Vázquez

martes, 29 de marzo de 2016

UN PSEUDOATEO EN LA SEMANA SANTA DE SAN ROQUE, CÁDIZ


Yo soy uno de esos católicos culturales, es decir no practicantes. Soy lo que soy porque así lo soy desde que nací, y esto es así porque lo es y no se puede cambiar. Las pautas de crianza y los dictados institucionales que han regido o que han intentado dirigir mi desarrollo han estado marcados por una serie de preceptos del cristianismo occidental. 
Me revelo contra el poder de la Iglesia Católica y soy consciente del daño que ese poder ha tenido en nuestra evolución; pero eso forma parte de otro debate situado en el polo opuesto de lo que aquí vengo a relatar.

Lo que vengo a contar es lo que siente un pseudoateo como yo en la Semana Santa de una preciosa Ciudad del Sur de Andalucía, San Roque, donde reside la ciudad de Gibraltar.
Esos pesados y preciosos pasos procesionales, cargados sobre los hombros de los costaleros, las imágenes talladas con expresiones tan humanas que parecen tener vida propia.

La Piedad, o la Virgen de las Angustias, como aquí la llaman, con su hijo en brazos, sea o no divino, expresa el sufrimiento de una madre ante la pérdida de su hijo. Lo peor que le puede pasar a una madre. 
El Cristo de la Humildad y la Paciencia, esperando su sentencia, personaje que denota unos valores casi perdidos hoy día, en un mundo estresante y estresado.
La Esperanza,... puede ser cualquier mujer, que por el mero hecho de sentirse viva mantiene la ilusion de un futuro mejor para ella y para los suyos. 
La Soleá, esa madre huérfana de hijo por la injusticia de los hombres, por las drogas o por una guerra que no es suya o por la enfermedad que lo arrancó de su lado.
El crucificado, con aspecto gitano, larga melena y acribillado a sufrimientos, con su corona de espinas y sus heridas en brazos, piernas y costado. sobre una cruz que puede ser la vida misma.
El Nazareno, el de Medinaceli,..y tantos otros, hasta catorce. Catorce pasos salieron de la puerta de la Iglesia acompañados de unas bandas de música que parecían rivalizar entre ellas para ver cual lo hacía mejor.

Los costaleros pasaban a tu lado por las estrechas y empinadas calles de la ciudad, haciéndote partícipe directo de su sudor, de su sufrimiento, de su carga, de su olor.
Por cualquier rincón, alguien salía de entre la multitud o se quedaba escondido entre ella para cantar una saeta desgarradora y cargada a reventar de arte y sentimiento a su Santo o a su Virgen. Sentías su aliento sobre tí y hacía que el vello reaccionase y que la piel se encogiese como si pequeñas descargas eléctricas la recorriesen.
Jóvenes y mujeres de largo y negro pelo piropeaban a gritos a las Vírgenes cuando se acercaban a ellas.
Aplausos a las saetas, aplausos a los piropos, aplausos a los esforzados costaleros, a las bandas de música, aplausos que te envuelven y te eliminan como mero espectador para hacerte partícipe del evento.

Penitentes encapuchados y costaleros y niños soñando con ser un día llegar a serlo, cante, gritos, llantos, lágrimas de hombres y de mujeres y de mi amigo Balti, que por enfermedad no pudo portar sobre su hombro a su Virgen de las Angustias. 

Emociones que se contagian por el aire cargado de incienso, de murmullos y de silencio, y de pasión y de vino y de sudor y de corneta y tambor.
También poesía, hermosa saeta recitada que hizo contraer la respiración y los corazones de los que la escucharon.

Semana Santa, porque así se llama, aunque podría llamarse de cualquier otra forma, qué más da. Semana en la que salen en procesión la Humildad, la Angustia, la Esperanza, la Paciencia, la Soledad, el Dolor, el Sufrimiento...sentimientos y valores no exclusivos de la religión, sino inherentes al ser humano, y yo, desde mi agnosticismo me estremezco ante esta representación encarnada por una madre y un hijo, sean o no santos, sean o no divinos, una madre y un hijo al fin y al cabo. 
Vivencia inigualable e irrepetible que es la Semana Santa en el que es uno de mis rincones preferidos de España, donde dejé mi infancia y gran parte de mi adolescencia, San Roque, Cádiz, donde reide la Ciudad de Gibraltar. 

domingo, 31 de enero de 2016

¡QUE VIENE EL LOBO,...QUE VIENE EL COLETAS!!!!

Según la wikipedia, el miedo o temor es una emoción primaria caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad.

Por tanto, no es necesario que ese peligro sea real, basta con la simple percepción, con la mera posibilidad de que algo suceda. Esto ha sido usado desde la antigüedad como instrumento al servicio de intereses concretos. Desde los antiguos chamanes trivales hasta las institucionalizadas religiones actuales, la muerte y la postmuerte, se han utilizado para controlar las mentes de los vivos y así poder ser usados como objetos de valor para el desarrollo de sus fines privados. Todos sabemos que la muerte es real y lo es porque sucede; aunque lo que sucede no es la muerte en sí; sino el fin de la vida. Quiero decir con esto que la realidad palpable es la vida, no la muerte. la vida es un proceso determinado y desarrollado en tiempo real, la muerte no es nada, es solo la ausencia de vida. Si alguien se muere es porque previamente ha estado vivo.

Resumiendo, que es gerundio, lo que nos puede dar miedo es la vida, ya que de esta tenemos plena conciencia. Pues bien, aquí es donde las religiones han hecho su agosto al presentarnos esa "otra vida", que llaman ellos, como algo tenebroso si no hacemos lo que ellos dicen que hagamos en la vida real, por lo que se basan en el miedo, más aún si esa otra vida no tiene fin. Debe ser realmente terrorífico estar toda la eternidad quemándote los huevos en el infierno, sabiendo que no va a tener fin dicha tortura.

Al dotar de realismo lo desconocido e interiorizarlo, el miedo está ya institucionalizado, ya podemos decir que el miedo existe y así las empresas del miedo pueden ya realizar su labor. La religión y la política tienen carta libre para actuar.

En occidente, predominantemente católico y liberal, hay dos infiernos comandados por lucifer y Hugo Rafael Chávez Frías. El primero es una invención para reforzar lo desconocido, el segundo es, bueno fue, una

persona real, de carne y hueso. Así, la maquinaria política liberal nos presenta a este señor, o mejor dicho a su modo político, el chavismo, como el "coco", como la hidra de un occidente capitalista perfectamente ordenado y estructurado.


Así el miedo al chavismo es usado por la derecha española y por la pseudoderecha (PSOE y C´s), como amenaza al orden establecido y utilizan todas sus armas para arrojar sobre nuestras cabezas este absurdo mensaje del miedo. Pero lo importante no es que nosotros, el pueblo, los pobres interioricemos ese miedo; pues cuando no se tiene nada nada pueden quitarte. Como dice un amigo mío, lo más que le pueden hacer es despeinarlo, y eso no le da miedo. No somos nosotros quienes tenemos miedo; sino ellos, los propios políticos. Miedo a que se les acabe su estatus quo, a que algún chavista, que dicen ellos, le desmonte el chiringuito y es precisamente eso lo que nos quieren transmitir, para que seamos nosotros quien les liberemos de ese miedo de ellos y hagamos lo que ellos por si mismos no pueden hacer sin recurrir a la fuerza y la violencia.

sábado, 30 de enero de 2016

TODOS PODEMOS SER SANTOS..

Todos podemos ser Santos, aunque le pese a Hobbes. La cuestión es si los que son, son realmente lo que los demás decimos que son. Quiero decir con esto que este concepto, apropiado por la religión y delimitado por ella a los que de un modo u otro están dentro de su círculo, son los únicos pretendientes a este término. 
En la actualidad, este nombre se da también a personas de una particular elevación ética, con lo cual y pese a los intentos religiosos por mantener el monopolio de la moral, santos podemos ser cualquiera., aunque dicho esto, no voy a centrarme en esta cuestión, ya que no es lo que realmente me interesa en mi reflexión. Lo que creo interesante es que este concepto, que lo considero real, es decir, con una existencia plena, es algo interior a la persona, endógeno, y no exterior a ella. Una persona es santa porque lo es por sí misma, no porque los demás digamos que lo es; además cuando esto sucede, en cierto modo estamos destacando a ese individuo del resto de los mortales, lo situamos en un estrato superior y privilegiado, lo que en cierto modo se opone a la definición del propio concepto.
Un santo lo es porque lo es y no precisa de reconocimiento ni hornacinas, Es un comportamiento efímero porque la propia vida lo es. se trata de una vida marcada por una serie de valores que esa persona ha desarrollado consciente y constantemente. Pero de esta forma un paralítico cerebral no puede llegar nunca a serlo, (obstáculo que la iglesia ha salvado con la introducción del concepto santos inocentes), al igual que alguien que ha realizado su actividad en la sombra y por tanto no puede optar al reconocimiento público de su labor, 
El concepto de santo ha rebasado la barrera individual para encuadrarse en el mundo de los conceptos sociales, mientras que no es la sociedad quien debe determinar si una persona es o no es lo que sea. lo que alguien es es patrimonio suyo propio y solo él sabe porqué actúa de una forma u otra. Por tanto atribuir este título a alguien es contradecir lo que ello significa.
Debemos considerar que la opinión social está mediatizada y no es estática, por lo que lo que en una ocasiones es bueno en otras puede no s

erlo, y lo que se ve desde una óptica en un tiempo concreto puede verse de otra desde una óptica temporal diferente. Así tras una guerra, la historia la escriben los vencedores, que son los que ocupan el poder en ese momento; pero con el tiempo, el poder pude cambiar de signo y tener una concepción opuesta hasta la que entonces existía y si no opuesta al menos distinta. Tal puede ser el caso de Nelson Mandela, activista y terrorista en su juventud y Nobel de la Paz en el ocaso de su vida.
Santos son los que son y no voy a decir que no lo sean, solo digo que no son todos los que son y que si por algo deben distinguirse es por no tener nombre, pues no es lo que buscaban cuando llevaban a cabo su labor. Por tanto los santos deberían ser anónimos y su único significado debiera ser el refuerzo de los valores que protegieron o cultivaron en su corta existencia.
Estos son los santos reales, luego tenemos los santos propios, que lo son para sí y que pretenden serlo para los demás, personas que aunque dediquen su vida a los demás y a desarrollar valores socialmente aceptados, tienen como preocupación dar el salto de lo individual a lo social, en busca de ese reconocimiento público. Personas que trabajan y dedican su vida a los demás asegurándose que esos, los demás lo sepan y con ello lo reconozcan. Estos no serán nunca santos, más bien serán payasos idiotas y como tales serán juzgados por la población, por la sociedad.
Yo no seré nunca santo ni es mi propósito; pero lo que es seguro es que esos que lo son, si se levantasen de donde estén reposando sus huesos y viesen lo que han hecho con ellos se cabrearían, seguro que sí.

sábado, 7 de noviembre de 2015

ESTRIDENCIAS DE LA SOLEDAD

La televisión desprende imágenes y sonidos hacia el salón; pero nadie le hace caso. Frente a ella, en el sofá de tela marrón oscuro, chocolate, un cuerpo.

Una pequeña lámpara ilumina la estancia, solo se oyen, como lejanos, los sonidos emitidos por el absurdo aparto de pantalla plana, que se entremezclan con el ensordecedor ruido de la soledad. 

Las estridencias que produce la ausencia del otro en la mente del personaje del sofá, se confunden con los ruidos de la tele y se forma un amasijo de sonidos surrealistas difíciles de descifrar. Las palabras se transforman en simples y monótonos ruidos en la mente de nuestro protagonista, ausente de si mismo.

Pegado al sofá, con su cerebro a miles de kilómetros de aquí, conversa consigo mismo y con sus recuerdos, ajeno a su propia ubicación, como un astronauta en estado de ingravidez. Inseguro ante la ausencia de una referencia, de un punto fijo al cual poder agarrarse. 
No quiere estar aquí; pero tampoco puede irse. Perdido en el espacio de su soledad orbita sin rumbo en sus pensamientos perdidos en la distancia y el tiempo. viaja en la nave de su piel hacia ningún lado.

Un cigarro lo devuelve a su solitaria realidad, le prende fuego con su mechero azul y observa como se eleva el humo, deshaciéndose, hacia el techo del salón. El teléfono móvil yace inerte a su lado, no suena. Lo ha encendido y apagado más de cien veces buscando una llamada o un mensaje que nunca llega, que nunca llega...

Apaga el cigarro en un cenicero lleno de apestosas colillas, mira de nuevo el teléfono; pero nada, sigue callado. 
Apaga la televisión, apaga la lámpara del salón, apaga todo y con ritmo zombi se dirige a la habitación, donde le espera una cama vacía. Es de noche, es tarde, muy tarde. Se introduce entre las sábanas con espantoso sigilo, como si hubiese alguien durmiendo allí y no quisiera despertarla, con la esperanza de quedarse dormido y así vaciar el tiempo que lo separa de mañana.

Sobre la mesilla un libro, una lámpara y su inseparable teléfono móvil callado.


Juan Carlos Vázquez

viernes, 6 de noviembre de 2015

INDEPENDENZIA PERO DOS CUCHARADITAS SOLO, POR FAVOR

Hombre independiente, en su República independiente
De entre todos los animales que habitan la Tierra, el ser humano, es el más dependiente con diferencia. El ser humano, hombre o mujer, no se vale por sí mismo hasta cierta edad. este tiempo que define la frontera entre la dependencia y la independencia se ha ido prolongando en el devenir de la historia reciente de forma acelerada, de tal forma que hace unos cincuenta años la dependencia cesaba a los 18 años de forma legal. Una persona, a esa edad, ya podía ser independiente; mientras que hoy en día, pese a que ese límite legal sigue siendo el mismo, la no dependencia se alcanza a edades muy superiores. Dicho llanamente, los niños se van de casa a los cuarenta, los padres no se los quitan ni con agua hirviendo, cosas de la crisis y de la escasez de trabajo...
Pues bien, el término dependencia lleva implícito el concepto de independencia, por oposición al mismo, de tal forma que cuando dejamos de ser dependientes nos convertimos en independientes. Esta dependencia o independencia, puede ser material o inmaterial. La dependencia material engloba los aspectos económicos, de vivienda, de alimentación, etc. Mientras que los aspectos inmateriales se refieren a cuestiones afectivas, culturales, sociales, religiosas, etc.
Sea del tipo que sea ser independiente en cualquiera de los aspectos mencionados implica ser dependiente en el mismo o en otros aspectos. Por ejemplo la dependencia material de la casa de tus padres se elimina con la independencia respecto de esta, lo que crea una dependencia con el Banco que te ha prestado la pasta para adquirir tu independencia de vivienda; pero ya nuestro sentimiento es de independencia. Al fin, y para descanso de los padres, el joven ha logrado la independencia de sus progenitoress respecto del techo para vivir. Tenemos un cuarentón o cuarentona que por fin ha salido del nido, es INDEPENDIENTE; pero ahora ha creado un vínculo de dependencia económico respecto al banco, que le chupará la sangre y seguirá manteniendo el vínculo de dependencia de sus padres respecto de la alimentación, porque el banco no le dejará para comer y nuestro ser "independiente", deberá satisfacer sus necesidades alimenticias con los tupperwares de su mamá. Este es un ejemplo de los que podríamos citar miles, gracias a las combinaciones entre las diferentes dependencias e independencias materiales e inmateriales.
Sea como sea, la independencia en su más amplio sentido es un concepto individual, el hombre solo será independiente, cuando no dependa de ningún otro hombre, por tanto la independencia plena es individual. ¿qué pasa cuando la independencia es un concepto social?; pues está claro que es un concepto parcial, o sea, seremos colectiva y parcialmente independientes.
Cuando un colectivo reclama su independencia, reclama un nuevo tipo de dependencia, o lo que es igual, no es que esté reclamando independencia, sino que lo que realmente está reclamando es que el colectivo dependiente anterior se reduzca en número; pero esa Independencia no será más que una nueva dependencia; aunque eso sí, en un número menor de dependientes.
Pero vayamos a la definicion de independiente, según la que este, es aquel que no tiene dependencia, que no depende de otro. Según esto, los catalanes o los escoceses o quien sea no piden la independencia, sino la independencia en minúsculas o lo que es lo mismo, una nueva dependencia. Si solo es en aspectos políticos o económicos, ya no es total y esto además supone la creación de otras instituciones de las cuales serán de nuevo dependientes.
Esto me lleva a otra conclusión y es que el movimiento independentista seguirá produciéndose indefinidamente hasta que todos y cada uno de los miembros del colectivo logren este objetivo. Por tanto y en conclusión, lo que tienen que pedir los catalanes es lo que yo llevo reclamando toda mi vida, lo que no es otra cosa que mi propia independencia, punto y pelota, y no hay que marear más la perdiz.

Juan Carlos Vázquez